La relación entre las grandes presas construidas en España durante el franquismo y los actuales proyectos hidroeléctricos del Brahmaputra no debe entenderse como una relación directa del tipo “España diseñó las presas chinas” o “China copió la tecnología española”. La historia es más compleja y, precisamente por eso, más interesante.
Para entenderla hay que mirar primero la cronología.
España ya tenía una tradición importante de ingeniería hidráulica antes de Franco. Existían grandes presas, organismos de planificación hidráulica y proyectos hidroeléctricos anteriores a la Guerra Civil. Sin embargo, durante las décadas de 1940, 1950 y 1960, el régimen franquista impulsó enormemente la construcción de embalses, centrales hidroeléctricas y grandes infraestructuras hidráulicas.
Ese periodo convirtió a España en un país con una experiencia técnica muy considerable en construcción de presas, túneles hidráulicos, centrales hidroeléctricas, regulación de ríos y aprovechamiento de grandes desniveles.
Por tanto, las llamadas popularmente “presas de Franco” no nacieron tecnológicamente de cero. Formaban parte de una evolución anterior de la ingeniería hidráulica española, pero durante el franquismo su construcción se aceleró enormemente y permitió que varias generaciones de ingenieros españoles adquirieran una experiencia práctica extraordinaria.
Uno de los personajes más importantes de esa generación fue el ingeniero José Torán Peláez.
Torán participó en grandes proyectos hidráulicos españoles y llegó a convertirse en una figura internacional dentro del mundo de las grandes presas. Su importancia no se limitó a España. Participó en proyectos internacionales, mantuvo relaciones con ingenieros estadounidenses, europeos y asiáticos y llegó a presidir la Comisión Internacional de Grandes Presas, ICOLD.
Aquí empieza la conexión con China y con el Brahmaputra.
Durante los años setenta, José Torán estudió el enorme potencial hidroeléctrico del río Brahmaputra en su tramo tibetano, donde recibe el nombre de Yarlung Tsangpo o Yarlung Zangbo.
Ese río presenta una característica geográfica excepcional.
Durante gran parte de su recorrido por el Tíbet circula a una altitud enorme. Posteriormente realiza una gigantesca curva alrededor del Himalaya y desciende violentamente hacia India.
Eso significa que existen zonas donde dos puntos del río están relativamente próximos en distancia horizontal pero separados por un desnivel de cientos o incluso miles de metros.
Desde el punto de vista hidroeléctrico, eso representa una oportunidad extraordinaria.
La energía hidroeléctrica depende fundamentalmente de dos factores: la cantidad de agua disponible y la diferencia de altura por la que puede caer esa agua.
Cuanto mayor es el desnivel, mayor es la energía potencial disponible.
La idea que estudió Torán consistía precisamente en aprovechar esa geografía: en lugar de obligar al agua a recorrer toda la enorme curva natural del río, podría derivarse parte del caudal mediante túneles hacia un punto situado mucho más abajo.
De esta manera se produciría artificialmente un gigantesco salto hidráulico.
El principio físico es relativamente sencillo.
El agua situada a gran altura posee energía potencial. Si se conduce mediante túneles hasta turbinas situadas cientos o miles de metros más abajo, esa energía puede transformarse primero en energía mecánica y posteriormente en electricidad.
Lo extraordinario no era el principio tecnológico —que ya se conocía—, sino la escala geográfica del Brahmaputra.
Estamos hablando de uno de los lugares del planeta con mayor potencial hidroeléctrico debido a la combinación de un caudal gigantesco y uno de los mayores desniveles fluviales existentes.
Durante esos años Torán mantuvo contactos con China relacionados con planificación hidroeléctrica. Existen referencias históricas que indican que fue consultado por autoridades e ingenieros chinos y que estudió específicamente posibilidades de aprovechamiento del Brahmaputra.
Además, existe otro elemento importante dentro de esta historia.
En 1980 una delegación china relacionada con el sector energético visitó España para conocer instalaciones hidroeléctricas y experiencia española en grandes infraestructuras hidráulicas.
Esto demuestra que hubo contacto tecnológico real entre ambos países.
No significa necesariamente que China copiara proyectos españoles. En ingeniería internacional la transferencia tecnológica suele funcionar de una manera mucho más compleja.
Los ingenieros observan soluciones utilizadas en diferentes países, comparan tecnologías, estudian problemas similares y posteriormente desarrollan soluciones propias adaptadas a sus circunstancias.
España había hecho algo parecido décadas antes.
Durante los años cincuenta y sesenta, los ingenieros españoles estudiaron tecnologías desarrolladas en Estados Unidos, Francia, Suiza, Italia y otros países con importantes programas hidroeléctricos.
Después adaptaron esas tecnologías a la geografía española.
Con el tiempo, esa experiencia convirtió a España también en exportadora de conocimiento hidráulico.
Por tanto, la circulación del conocimiento puede representarse aproximadamente así:
Estados Unidos y Europa desarrollan determinadas técnicas de grandes presas y centrales hidroeléctricas.
España incorpora parte de esas tecnologías.
Los ingenieros españoles acumulan experiencia construyendo decenas de grandes presas durante varias décadas.
España desarrolla también soluciones propias y una escuela de ingeniería hidráulica reconocida internacionalmente.
Ingenieros españoles comienzan a participar en proyectos internacionales.
China estudia diferentes experiencias internacionales, incluida la española.
José Torán estudia directamente el potencial hidroeléctrico del Brahmaputra y mantiene contactos técnicos con China.
Décadas después, China desarrolla gigantescos proyectos hidroeléctricos precisamente en esa zona.
Aquí aparece la gran pregunta.
¿Existe una relación directa entre las ideas de Torán y el gigantesco proyecto que China está desarrollando actualmente en el Yarlung Zangbo?
La respuesta rigurosa es que no existe, al menos públicamente, documentación suficiente para afirmarlo.
No podemos decir que el proyecto chino actual sea el proyecto de Torán desarrollado cincuenta años después.
Pero tampoco puede ignorarse la coincidencia histórica.
Torán estudió exactamente esa zona.
Torán identificó precisamente el enorme desnivel del Brahmaputra como una oportunidad hidroeléctrica excepcional.
Torán mantuvo contactos con China.
China envió posteriormente delegaciones técnicas a España para estudiar infraestructuras hidroeléctricas.
Y décadas después China está desarrollando un gigantesco sistema hidroeléctrico basado precisamente en aprovechar el enorme desnivel existente en el tramo inferior del Yarlung Zangbo.
Esto permite plantear una deducción razonable.
La idea básica de explotar ese gigantesco salto hidráulico probablemente no pertenece exclusivamente a ningún ingeniero concreto. La geografía del lugar hace que cualquier equipo especializado en hidroenergía que estudie profundamente la zona termine observando la misma oportunidad.
Sin embargo, Torán fue uno de los ingenieros internacionales que estudió esa posibilidad relativamente pronto y que además tuvo contacto directo con China.
Por eso sería muy interesante investigar si sus estudios, informes o conversaciones técnicas quedaron incorporados de alguna manera al conocimiento acumulado por los organismos hidroeléctricos chinos.
La transferencia tecnológica rara vez funciona como una copia directa de un plano.
Normalmente funciona como una acumulación de ideas.
Un país estudia proyectos estadounidenses.
Otro estudia soluciones soviéticas.
Otro observa presas francesas o españolas.
Ingenieros viajan, participan en congresos internacionales, intercambian documentos, visitan centrales y comparan tecnologías.
Después cada país integra ese conocimiento dentro de sus propios programas de ingeniería.
China realizó exactamente ese proceso durante décadas antes de convertirse en la mayor potencia hidroeléctrica del mundo.
Y aquí está probablemente la conexión histórica más interesante.
España fue durante varias décadas una especie de laboratorio de grandes infraestructuras hidráulicas. La enorme cantidad de presas construidas permitió que los ingenieros españoles acumularan experiencia técnica que posteriormente circuló internacionalmente.
China, que durante los años setenta y ochenta estaba acelerando su modernización tecnológica, observaba precisamente esos países que ya habían atravesado grandes procesos de electrificación mediante energía hidroeléctrica.
España era uno de ellos.
Por tanto, cuando se observa toda la historia, no aparece una relación simple del tipo:
España → China.
Aparece una red mucho más amplia:
Estados Unidos y Europa → España → desarrollo propio español → organismos internacionales → intercambio tecnológico → China → desarrollo tecnológico chino.
Y dentro de esa red aparece un personaje especialmente interesante: José Torán.
Porque Torán se encuentra justo en el punto donde se cruzan las dos historias.
Por un lado representa la generación de ingenieros que construyó las grandes presas españolas durante el periodo franquista.
Por otro lado participa en organismos internacionales de grandes presas.
Y finalmente aparece estudiando uno de los mayores potenciales hidroeléctricos del planeta: el Brahmaputra.
Por eso la conexión no debería plantearse como una teoría de copia tecnológica.
La hipótesis más interesante es otra.
Puede existir una continuidad histórica de conocimiento técnico.
Ideas desarrolladas y estudiadas por diferentes generaciones de ingenieros internacionales pudieron formar parte del conocimiento acumulado que China utilizó posteriormente para desarrollar sus propios proyectos.
Demostrar esa continuidad exigiría localizar documentación histórica: informes técnicos de Torán, archivos de ICOLD, correspondencia con ingenieros chinos, documentación de las visitas oficiales de delegaciones chinas a España y estudios iniciales chinos del Brahmaputra.
Si esos documentos muestran referencias cruzadas, podríamos hablar de una transferencia tecnológica documentada.
Si no aparecen esas referencias, seguiríamos teniendo una coincidencia histórica y tecnológica muy significativa, pero no una relación causal demostrada.
Y ahí está precisamente lo interesante de la investigación: distinguir entre coincidencia geográfica, intercambio técnico y verdadera genealogía tecnológica.
Nota personal e hipótesis de investigación
Este post nace también de una pregunta mucho más cercana y personal: intentar comprender, desde una lógica de causa y efecto, el episodio en el que mi abuela sufrió una descarga eléctrica en Sant Feliu de Pallerols, dentro del contexto del inicio y desarrollo de la actividad textil, hidráulica y eléctrica que veníamos analizando en esa zona.
No sabemos si aquel episodio guarda alguna relación directa con una transformación tecnológica más amplia. Tampoco puede afirmarse, con la información disponible, que Sant Feliu de Pallerols tuviera una conexión concreta con los posteriores grandes programas hidroeléctricos españoles.
Pero precisamente ahí aparece una hipótesis que merece ser investigada.
Antes de las gigantescas presas nacionales existieron multitud de pequeños aprovechamientos hidráulicos locales: molinos, canales, saltos de agua, fábricas textiles, turbinas y pequeñas instalaciones de generación eléctrica. En muchos lugares, la industrialización textil y la producción de electricidad estuvieron estrechamente relacionadas con la posibilidad de transformar la fuerza del agua en energía mecánica y, posteriormente, eléctrica.
Por eso cabe preguntarse si determinadas instalaciones locales pudieron funcionar, consciente o inconscientemente, como pequeños laboratorios tecnológicos previos.
No necesariamente como un “banco de pruebas” diseñado desde una administración central, sino como lugares donde se experimentaba en la práctica con los mismos principios que después serían ampliados enormemente: controlar el agua, crear desniveles, conducirla, mover turbinas, producir electricidad y utilizar esa energía para alimentar procesos industriales.
La hipótesis sería, por tanto, la siguiente:
¿Pudieron los primeros sistemas hidráulicos, textiles y eléctricos de lugares como Sant Feliu de Pallerols formar parte de una etapa temprana de aprendizaje tecnológico que, acumulada junto a cientos de experiencias similares, acabaría contribuyendo al desarrollo posterior de la gran ingeniería hidroeléctrica española?
Y todavía más concretamente:
¿Podría lo ocurrido alrededor de aquellas primeras instalaciones eléctricas —incluido el episodio vivido por mi abuela— ser una pequeña huella humana de un proceso tecnológico mucho mayor que estaba comenzando a desplegarse?
De momento es únicamente una hipótesis.
No sabemos si existe una cadena documental que una directamente aquellos primeros aprovechamientos locales con las posteriores grandes presas. Podría tratarse simplemente de procesos paralelos derivados de una misma evolución tecnológica.
Pero esa es precisamente la cuestión que convendría investigar.
Porque la historia de las grandes infraestructuras no empieza necesariamente cuando aparece una presa gigantesca.
Muchas veces empieza décadas antes, en pequeños ríos, fábricas, canales, turbinas, talleres y centrales locales donde una tecnología comienza a utilizarse, perfeccionarse y convertirse poco a poco en conocimiento industrial.
Visto desde esa perspectiva, Sant Feliu de Pallerols podría no ser una anécdota separada de la historia, sino una pequeña pieza dentro de una evolución mucho mayor.
Para demostrarlo habría que reconstruir la cronología concreta: cuándo aparecieron allí las primeras instalaciones textiles movidas por agua, cuándo comenzaron a utilizarse turbinas, cuándo llegó la generación eléctrica, quién diseñó o explotó aquellas instalaciones, qué compañías participaron y qué relación tenían esos técnicos o empresas con proyectos hidráulicos posteriores.
Solo entonces podríamos saber si existe realmente una cadena de causa-efecto o si estamos observando simplemente una coincidencia tecnológica.
Por ahora debe mantenerse expresamente como lo que es: una hipótesis de investigación, no una conclusión histórica.
Y precisamente por eso puede ser interesante seguirla.
Condensándolo mucho:
No: China no está simplemente construyendo hoy “presas de Franco”.
Sí: la gran escuela española de presas desarrollada durante los años 1950–70 tuvo contactos y transferencia tecnológica directa con China.
Y, sorprendentemente, un ingeniero español de aquella generación propuso hace medio siglo explotar precisamente el gigantesco salto del Brahmaputra que China está comenzando a explotar hoy.
Y queda abierta una pregunta anterior a toda esa historia:
¿hasta qué punto los pequeños sistemas hidráulicos, textiles y eléctricos desarrollados décadas antes en lugares como Sant Feliu de Pallerols fueron parte del aprendizaje tecnológico que acabaría desembocando en la gran electrificación hidráulica española?
Hoy no podemos afirmarlo.
Pero como hipótesis histórica de causa-efecto, es una pista perfectamente investigable.
Lo que empieza a encajar
Sant Feliu de Pallerols no era simplemente un pueblo que casualmente tenía un río. El Brugent fue durante siglos una infraestructura energética. El primer molino documentado de la zona aparece en 1174; posteriormente hubo molinos harineros y molinos draperos, y durante los siglos XVII y XVIII la industria lanera alcanzó un desarrollo importante. El propio Ayuntamiento describe Sant Feliu como una auténtica “tierra de molinos”. Ajuntament de Sant Feliu de Pallerols
Es decir, mucho antes de existir la electricidad ya se estaba haciendo esto:
agua → desnivel → energía mecánica → maquinaria → producción textil.
Eso es importante porque físicamente es el mismo principio que después se transforma en:
agua → desnivel → turbina → generador → electricidad.
Y muchísimo después, a otra escala:
río → presa/túnel → enorme desnivel → turbinas → producción hidroeléctrica masiva.
No son las mismas máquinas, pero sí existe una continuidad del principio energético.
El salto del textil rural a la industria
Durante el siglo XIX cambia el modelo. La propia historia municipal señala que hacia mediados de ese siglo comienza el declive del textil rural de Sant Feliu y el capital industrial se concentra progresivamente en fábricas situadas aguas abajo, especialmente en Les Planes d’Hostoles, que acabaría separándose administrativamente de Sant Feliu. Seu-E
Y ahí tenemos una pieza extraordinariamente interesante.
En 1886 aparece Filatures Dusol, uno de los motores de la industrialización de Les Planes. A comienzos del siglo XX la empresa construyó allí una colonia industrial precisamente para aprovechar hidráulicamente el río Brugent mediante un canal de unos 800 metros que conducía el agua hacia la fábrica. Les Planes d’Hostoles
Por tanto, ya podemos dibujar una evolución local bastante clara:
molino medieval → molino drapero → manufactura textil → fábrica textil → canal hidráulico → turbina → electricidad.
Y todo siguiendo prácticamente el mismo sistema fluvial.
Y aquí aparece el dato que me parece más interesante para la historia de tu abuela
Hay unas memorias de Jaume Gascon i Rodà que describen su traslado desde Sant Feliu de Pallerols a Olot a principios de 1912.
Cuenta algo muy significativo: en Sant Feliu todavía tenían que utilizar iluminación de carburo y aceite, mientras que al llegar a Olot encontraron luz eléctrica en su vivienda, algo que para ellos resultaba completamente novedoso. Endrets, Geografia Literària
Eso nos proporciona una referencia temporal extraordinariamente útil:
A comienzos de 1912 la electricidad doméstica todavía no estaba generalizada en Sant Feliu de Pallerols.
Ahora viene la segunda pieza.
Una base especializada en la historia de la electrificación catalana sitúa la llegada de electricidad a Sant Feliu dentro del intervalo 1910-1920 y atribuye el suministro a Josep Junquera i Ruscalleda. Electricitat Cat
¿Y quién era Junquera?
Aquí la coincidencia cronológica se vuelve especialmente interesante.
La Cámara de Comercio de Girona documenta que Josep Junquera Ruscalleda había construido una presa o resclosa en 1909 en el Brugent y que en 1913 instaló una turbina para generar electricidad. Con aquella instalación desarrolló un negocio eléctrico que proporcionó luz a Amer y localidades de los alrededores. Más adelante, en 1924, utilizó aquella misma infraestructura energética como base para una fábrica de hilo y trenza de yute. Cambra de Comerç de Girona
Mira la secuencia porque aquí ya tenemos algo bastante más concreto:
1909 — resclosa en el Brugent
↓
principios de 1912 — testimonio de que Sant Feliu todavía utiliza carburo y aceite
↓
1913 — Junquera instala turbina hidroeléctrica en el Brugent
↓
1910-1920 — electrificación de Sant Feliu atribuida a Junquera
↓
1924 — la misma infraestructura energética se conecta también con producción textil de yute
Esto ya no es una asociación puramente imaginativa.
Hay una intersección histórica real entre agua, textil y electrificación.
La hipótesis de tu abuela cambia ligeramente
Aquí yo afinaría mucho la expresión “banco de pruebas”.
No tenemos pruebas para decir que Sant Feliu fuera un banco de pruebas deliberadamente diseñado para desarrollar posteriormente las grandes presas españolas.
Eso sería demasiado.
Pero empieza a ser bastante defendible otra formulación:
Sant Feliu y la Vall d’Hostoles pudieron formar parte de un laboratorio industrial distribuido.
No un laboratorio oficial.
Un laboratorio práctico.
Durante generaciones allí se aprendió a:
aprovechar un desnivel, construir rescloses, desviar agua mediante canales, regular caudales, transformar energía hidráulica en movimiento, alimentar maquinaria textil, incorporar turbinas y finalmente convertir esa energía en electricidad.
Eso es mucho más interesante históricamente que decir simplemente que “allí había molinos”.
Había un ecosistema de aprendizaje hidráulico.
Y ahí entra el episodio de tu abuela
Si el episodio en el que tu abuela se enrampó ocurrió durante las primeras décadas de electrificación de Sant Feliu, el contexto cambia completamente.
Ya no sería simplemente una anécdota familiar relacionada con la electricidad.
Podría ser —y recalco podría— una pequeña evidencia humana de la transición:
mundo hidráulico-mecánico → mundo hidroeléctrico.
Lo decisivo ahora es la fecha del accidente.
Porque si ocurrió aproximadamente entre 1912 y los años veinte, la coincidencia con la introducción y expansión de la electricidad en Sant Feliu sería especialmente significativa.
Si ocurrió mucho después, la interpretación sería distinta.
No demostraría ninguna relación con las presas posteriores, pero podría situar el episodio familiar exactamente dentro del momento en que una tecnología nueva estaba entrando en viviendas, talleres y fábricas.
Texto que yo añadiría al post
Nota sobre Sant Feliu de Pallerols y el origen de esta investigación
Esta investigación tiene también un origen familiar. Parte del episodio en el que mi abuela sufrió una descarga eléctrica —“se enrampó”, como se decía— en Sant Feliu de Pallerols.
Inicialmente podía parecer una simple anécdota familiar. Sin embargo, al reconstruir la historia energética de la zona aparece un contexto mucho más interesante.
Sant Feliu y la Vall d’Hostoles llevaban siglos utilizando el río Brugent como fuente de energía. Desde la Edad Media existieron molinos harineros y draperos; posteriormente esa infraestructura hidráulica quedó relacionada con la producción textil y, durante la industrialización, los mismos principios de aprovechamiento del agua evolucionaron hacia canales, turbinas y generación eléctrica. Ajuntament de Sant Feliu de Pallerols
Existe además una coincidencia cronológica especialmente significativa. Un testimonio de principios de 1912 explica que en Sant Feliu todavía se utilizaban luces de carburo y aceite, mientras que una fuente sobre la electrificación catalana sitúa la llegada de electricidad al municipio dentro del periodo 1910-1920 y la relaciona con Josep Junquera i Ruscalleda. Endrets, Geografia Literària
Junquera había construido una resclosa en el río Brugent en 1909 y en 1913 instaló una turbina destinada a generar electricidad, desarrollando posteriormente un negocio que abasteció de luz a Amer y su entorno. Años después, esa misma base energética quedó relacionada también con una fábrica de hilo y trenza de yute. Cambra de Comerç de Girona
Por tanto, aparece una secuencia histórica muy sugerente:
agua → molinos → producción textil → canales y saltos de agua → turbinas → electricidad → industrialización.
La pregunta que surge es si lugares como Sant Feliu de Pallerols y la Vall d’Hostoles pudieron funcionar como una especie de laboratorio práctico previo de tecnologías hidráulicas que posteriormente serían desarrolladas a escalas muchísimo mayores.
No hay actualmente pruebas de que existiera un programa deliberado que utilizara Sant Feliu como “banco de pruebas” para las futuras grandes presas españolas. Por tanto, esa relación no puede afirmarse.
La hipótesis más prudente es diferente: cientos de lugares como este formaron un laboratorio industrial distribuido, donde durante décadas se acumuló conocimiento práctico sobre control del agua, desniveles, canales, turbinas, maquinaria y generación eléctrica.
Desde esa perspectiva, el episodio de mi abuela podría ser una pequeña huella humana de aquella transición tecnológica. Para comprobar hasta dónde llega la relación necesitamos conocer la fecha concreta del accidente, la instalación en la que ocurrió y quién suministraba entonces la electricidad.
Por ahora es una hipótesis, no una conclusión.
Pero la cronología demuestra que la pregunta tiene sentido.
Mas informacion. Ya hice algo parecido en mi otro blog abocuidea.blogspot.com