Cuando queremos reflexionar sobre algún tema podemos hacelo haciendo flexiones. Estaremos pensando en ese trasiego que nos tiene embelesados y al poco tiempo al concentrarnos en el ejercicio, desconectaremos del pensamiento obsesivo. Si el pensamiento ha quedado en un bucle sin fin.

Reflexionar haciendo flexiones cuando es algo usado habitualmente, las flexiones se convierten en mecánicas y el pensamiento en creativo. La demanda de oxígeno del ejercicio hace su trabajo. La inercia del ejercicio se trasfiere a la vivaz forma de fluir lo que pensamos. Por el contrario, si somos estáticos o sedentarios nuestros pensamientos se vuelven estáticos, conservadores, sin variación, sin ideas.

Hay gente que no hace ningún tipo de deporte por el temor a las agujetas. Efecto que es necesario para lograr que los músculos se adapten a la nueva actividad. Tenemos que tener que un cierto agrado a que los músculos sufran y a sufrir el dolor de estos. Extrapolable a otros aspectos de la vida. Como dice la canción “ No nos gusta sufrir pero es bueno haber sufrido”.

Las flexiones solo son un ejercicio concreto pero podemos escoger el que queramos para reflexionar. El objetivo es desplazar la concentración, encontrar una idea, mover el cuerpo y todo a la vez. Con los beneficios de esta actividad.

Se puede pensar que reflexionar es para hacerlo en la máxima concentración. Para estar atentos al problema concreto. Yo no estoy de acuerdo en parte. En la reflexión salen más soluciones cuando haces otra cosa pensando de forma difuminada el problema.

Tengo una frase que se me repite y no me creo. “Cuando cambias de actividad te desconcentras de la anterior”. Puede ser cierta, pero siempre queda algo de la anterior.


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