La velocidad vertiginosa de la expansión del Covid-19 es más que sospechosa que fuese debido a un medio más rápido que la transmisión por el aire. Hay un medio más rápido de propagación que el de saltar de un medio físico viral a otro, que es, el sonido.

Algunas veces podemos haber oído decir que alguien se ha muerto de un susto, ha cogido una úlcera por un disgusto o ha tenido una depresión por algo dicho por alguien. Son efectos físicos desencadenados a raíz de algo que ha verbalizado alguien. Una estructura de información dicha, ha producido un efecto físico.

La estructura genética de la información que apunta la memética supongo que es una suma de comportamientos, alusiones a lo que es normal o tópicos populares. Y cuando la estructura se rompe, se puede producir una anomalía, virus o el Covid-19.

Si esto fuese así, las enfermedades no serían lo que se piensa que son. Puede que la solución de estas viniera también por una estructura de información concreta. Pero esto es más difícil de comercializar para las compañías farmacéuticas. Ya no serían los actores importantes para curar algo.

La transmisión por el contacto físico y por el virus en el aire del Covid-19 y la cuarentena aséptica es una forma perversa de aislarnos aún más de la sociedad.


Comparteix