Perturbaría la concentración jugar a ajedrez con un hablador. No es un juego para la incontinencia verbal. Aunque hay personas que tienen la habilidad de abstraerse en los entornos más ruidosos. La concentración atenta la solemos hacer alrededor de veinte minutos y con ruido debe ser menos.

Con el auge de los smartphones las interrupciones son constantes. Más que antes cuando no habían móviles. Estamos realizando una tarea y siempre hay algún tipo de aviso. Las configuraciones de los avisos no solemos dejarlas a cero. El ente vivo tecnológico que tenemos de amigo nos va diciendo que hay un mundo ahí fuera, que estamos en linea. Pero en línea de que? Quizás en la linea de la actualidad. De lo poderosos que somos pudiendo saber casi cualquier cosa (con permiso de nuestras habilidades).

Una manera barata y relajante de dejar de jugar a ajedrez con un hablador es irse de vacaciones una semana haciendo lo mismo. Solo poniendo el smartphone en una caja sin batería. El ventrílocuo de datos será callado. Los que han estado pendientes hasta ahora de los hijos, mujer, hombre, padres, abuelos por el móvil, no les va a pasar nada porque no estés pendiente de ellos. I si les pasara… el móvil no va a cambiar lo que les tenia pasar. La inmediatez en saber algo no lo soluciona. Es más bien que van por otro camino las circunstancias.

Con el ajedrez puedes poner cara de póquer o, con el póquer poner cara de ajedrez. Pero no jugar a ajedrez y a póquer a la vez. La leyenda urbana que las mujeres podían hacer varias cosas a la vez era posible. Hoy se sabe que tanto hombres como mujeres pueden hacer varias cosas a la vez. Pero no con las misma calidad y mermando el tiempo de hacerlo a la vez. Y mejorando si hiciéramos primero una cosa y luego la otra.

Estamos tecno-intoxicados de tecnología, comunicación e inmediatez.

A grito de,

– ¡soy un trabajador reincidente, aunque no me dejen trabajar!


Comparteix