Si tenemos un conocimiento de un tema determinado, puede ocurrir que la inercia de la conversación sobre ese tema llegue a su limite. Se pierda la honestidad y desemboque a algo parecido a palabras ebrias de un abstemio. Se pasaría a hablar sin sentido. No haciendo ninguna concatenación con el argumento. El hecho visible de “sacar pecho” de las seguidas explicaciones no dadas a entenderse, indicarían unas palabras ebrias de un abstemio.

Puede también entenderse como algo hecho o dicho “por pelotas”. Se ha llegado al final del entendimiento y se pasa a un crujir argumental. Que todo el mundo ve y se dice sin ningún tipo de vergüenza ni la posibilidad de que se vean sus consecuencias.

Palabras abstemias de un borracho

Se dice que dicen la verdad, los niños, los locos y los borrachos. Ese hilo argumental de un borracho que dice la verdad, me proporcionó una confidencia.



La confesión de que los familiares del susodicho borracho habían sobornado a un juez para obtener una herencia. Las palabras abstemias de un borracho no eran tan etéreas y él no podía saber en ese momento si eso tendría consecuencias. En vistas del comportamiento de los jueces de todo lo relacionado con Cataluña me hace pensar que es una tónica dominante sobornar a jueces. La mala suerte es que la juez que lo denuncié (entre otras cosas) fuera amonestada por sus superiores por no dejar hablar en catalán unos abogados y, yo hiciera la denuncia en catalán. Quedará impune de ser juzgado un asesinato, un soborno a un juez, unos pederastas, un sicario y el robo de mi semen por parte del hospital.


Las palabras abstemias de un borracho pueden convertirse en palabras ebrias de una abstemio.


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