Anular a una persona, inhabilitarla, obligarla a que sea dependiente de alguien, es un tipo de cabecidad intelectual que no sirve para nada. Solo beneficia a los acusadores de la inhabilitación. Si el sujeto en cuestión es designado para una herencia, que no sea fácilmente dominable, que no responda a los caprichos de los acusadores, que genéticamente tenga valor, o simplemente por envidia, se me ocurre. Podrían intentar anularlo.

El proyecto de la anulación depende de la cabecidad intelectual que tengan los culpables. Seguramente es un proyecto largo y organizado. Que van recogiendo argumentos manipulados por ellos mismos.

La anulación puede ser por vía jurídica o por vía del asesinato. Estas personas sin escrúpulos utilizan estas dos técnicas para conseguir sus objetivos. Hay otras técnicas seguramente.

Las ideas conspirativas anteriores no son creídas nunca, aunque sean ciertas. Es una paradoja que alguien que quieran anular se defienda. Porque no es creído debido al mismo motivo por el que lo quieren anular.

También podría ser que para resolver una paradoja de vida o una formula matemática creen un gran problema para que un conejillo de indias lo solucione.

Pienso que las guerras actuales no se hacen con armas mayoritariamente. Se hacen probando en los cuerpos de las personas diferentes medicamentos que hacen que las personas hagan lo que ellos quieran o mueran. Medicamentos prohibidos en un país por las muertes que hubieron, son recetados en otro país. Tal y como me recetaron a mí un medicamento prohibido en Japón.

I hago recordar que las búsquedas en internet son bastante personalizadas a cada uno. Y que Internet es variable.

Este último apunte del medicamento prohibido en Japón lo encontré en Internet en Japones con un traductor.

Alguien puede decir que es un “fake”, pero el tiempo dirá.

R . I . P


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