El que fuera sumiso a sus ideas y no tuviera tendencias dictatoriales con un “Me presento a las elecciones y votaré a la lista contraria” seria una forma de auto regularse. No tendría buena prensa y solo conseguiría que le votasen los “FFF” (Family, Friends and Fools) como hacia donde se dirigen las ventas de las empresas que empiezan. Y si fuera un partido al que todo el mundo votase sin excepción siguiendo la misma filosofía, se tendría que dimitir.

Esta acto honesto verbalizar algo políticamente incorrecto no se suele hacer pensándolo mucho. Son cosas que pensamos, no decimos y que algún día se nos escapan.

Se podría también querer votar a un partido supuestamente nombrado como “Partido Supinador”, “Partido Pronador”, “Partido Neutro “ o “Partido Encefalograma Plano”. Haciendo analogía a como tenemos los pies en el suelo. A lo mejor votar al partido contrario al supinador, pronador, neutro o Encefalograma plano nos mantendrían mas estables.

Otro sistema de funcionar un país es sin partidos políticos. Solo con técnicos que se dediquen a encontrar la mejor opción técnica en cada caso. Con una democracia directa que los temas los votemos todos nosotros y, añadiría, con obligación a todos. Esto es algo muy difícil, porque el deporte de echar la culpa al exterior ( políticos, maquinaria del estado, gente con dinero) ya no existiría.

El hasta ahora considerados procesos de los países no tendrían cabida. En el libro “El Economista Camuflado” se habla de que para controlar un país pobre, se pone a un dictador que luego se destrona. Siguiendo el proceso del país por diferentes fases.

El vértigo de un cambio radical calculado no todo el mundo esta dispuesto y preparado. Un mas de lo mismo que nos adormece la evolución es lo que se hace.


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