Si no te lo permiten no puedes estar vivo. Eres un vivo muy muerto. Denegar el placer, manipular la conciencia, desestabilizar la personalidad, prohibir el crecimiento o acelerar la muerte física es para lo que están entrenados los médicos. Puede parecer lo contrario de lo que dicen que hacen los médicos pero eso es un engaño por temor hacia ellos.

El 6 de junio de 2007 en El Periódico, Josep Martí Blanch escribía un titular como este de Un vivo muy muerto. Haciendo referencia a lo que había dado de si el Pacto Nacional del Referéndum de autodeterminación de Cataluña. Un pacto que seguía existiendo pero estaba muerto porque no había ningún trabajo que hacer. Estamos a 7 de enero de 2020 y sigue igual más o menos el “procés” de Cataluña. Si el “procés” fuera una persona, que los médicos hubieran estado medicando muchos años, para extrapolar su comportamiento al “procés”, estarían infringiendo todas las leyes de derechos humanos. Un conejillo de indias humano es lo que pienso que se utiliza para poder controlar un ámbito de una escala más grande.

Un vivo muy muerto es como alguien conectado a una máquina con electroencefalograma plano. Esperando que la grafica se mueva.

Estar vivo no es sinónimo de vivir. Estar muerto no es sinónimo de dormido.


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