Remontarse con ímpetu después de un bajón es difícil. Si fuera así, puede que choques con alguna cosa no esperada. Encontrar una solución al problema y emborracharse de ideas es algo que se tiene que digerir bien. O puedes hacerlo a ciegas, con ingenuidad, sin pensarlo mucho o siguiendo un consejo loco.

Si fuera un cisne negro que levante el vuelo y choque con la luna se vería solo como un percance. Y no como el hecho inesperado que es obvio en el concepto de los cisnes negros.
Sería como un cisne negro de un cisne negro.

En ámbitos más terrestres, el amigo que te da un empujón y, para que no te lo creas, acto seguido, te hace la zancadilla, tiene las misma similitud. Una forma de ayudar particular. Te vislumbran una opción y te la quitan.

Levantar el vuelo y chocar con la luna, después se tendría que levantar el vuelo desde la luna y la visión seria diferente. Cuando estamos en otro sitio vemos cosas que desde el punto de partida puede que ni las imaginemos. Y es complicado explicar la perspectiva que tenemos en ese momento. El contexto vivido es largo de explicar.

Es necesario para volar tener alas o recursos imaginativos. Si han sido cortados y no han vuelto a crecer es difícil volar. Se puede recurrir a otros medios de transporte como el avión o la lectura, la música y la pintura.


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