El futuro como adjetivo se define como “que está aún por ocurrir o hacerse efectivo” y la etimología de futuro proviene de el latín futūrus, participio activo futuro irregular de esse (“ser“), y este el protoindoeuropeo *bhū-*bʰew (“existir“, “llegar a ser”). Información extraída de la wikipedia.

Un ejemplo de como podemos llegar a ser es cuando tenemos un bebe o hacemos planes para tenerlo. Todos sabemos como se hacen los bebes. Proyectamos un futuro a partir de una etimología de una acción. Y el romanticismo de la acción puede ser de muchas formas. Una seria irnos a un sitio apartado a pasear, como podría ser el pueblo de Beget, un pueblo muy pequeño de postal que nos daría cierta intimidad en el que solo hay un restaurante y un hostal y pedir oportunamente un buen vino llamado “Cigonyes” que tienen en Can Jeroni. Podría servir para conversar con la pareja de los hijos o simplemente obviando la intención en silencio de quien haya pedido el vino.

La leyenda de la cigüeña es una fábula que procede de Europa central inspirada en el afán que pone la cigüeña en cuidar a sus crías. Parece que esta grácil ave se desvive por su familia, es monógama y prepara el nido durante años con gran dedicación. Vamos, un ejemplo de madre.

Estamos predestinados a base de acciones que hacemos cada día en sus diferentes formas. La etimología del futuro parte también influida por decisiones que han hecho otros anteriormente.


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